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mayo 24 de 2021
Por: Volk Games Noticias

Cultura Gamer

Lo que más extrañamos de los videojuegos en nuestra infancia

Algunos tuvimos la suerte de crecer junto a los videojuegos en nuestra infancia. Esto nos ha permitido vivir gran parte de su historia, presenciar los cambios, aprender sobre nuevas tecnologías y no dejar de sorprendernos con el enorme desarrollo que estos han tenido. Así que hoy decidimos tomarnos un momento para recordar los viejos tiempos.

Por: Alexandra Yepes | Thenaiveseason

Ahorrar cada moneda para las maquinitas

Por supuesto, había que empezar con algo que probablemente todos aquellos que son amantes de los videojuegos recordarán: las maquinitas. O el Arcade, que a cambio de pequeñas monedas nos regalaba horas de diversión. Ahora resulta extraño pensar en que hace un par de décadas era muy complicado que todos tuvieran una consola – o varias- en casa, lo más conveniente era ir todos juntos a descubrir nuevos juegos en algún lugar donde tuviéramos la suerte de encontrar una máquina de Arcade.

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Es muy probable que muchos de ustedes hayan descubierto su amor por los videojuegos gracias a una de estas máquinas, y repentinamente se hayan encontrado a ustedes mismos atesorando todas las monedas que encontraban para poder ir a jugar con sus amigos después del colegio. No había nada como contar con un espacio donde podíamos ir a descubrir trucos y compartirlos con otros jugadores. Definitivamente tenemos mucho que agradecerles a estos lugares que crearon a los gamers apasionados de hoy en día.

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Todos los juegos eran el mejor

Tenemos que admitir que la calidad que encontramos hoy en día en la mayoría de títulos no era algo de lo que gozaran todos los juegos con los que nos entreteníamos de pequeños. En ese momento, podíamos pasar horas jugando sin si quiera notar grandes fallas, ya fueran en los gráficos, en las mecánicas o en la historia, que hoy no le perdonaríamos a ninguna desarrolladora. La inocencia con la que disfrutábamos aquellos juegos resuena mucho con la manera en que analizamos hasta el más pequeño detalle de los nuevos estrenos, buscando algo que se podría haber hecho un poco mejor.

Por otro lado, no es solo nuestra percepción la que ha cambiado. En las últimas décadas hemos recibido tantos títulos casi perfectos, con presupuestos enormes para asegurar esa calidad, que ya no nos conformamos con nada menos. Probablemente los niños de ahora ya no pasarían días enteros jugando Pepsiman. Con estas expectativas que llegan al cielo, recordamos los tiempos más simples con aún más cariño y mucha nostalgia.

Tiempo ilimitado

El tiempo es algo que va ganando valor conforme vamos creciendo. Pues, evidentemente, al tiempo que vamos ganando años ganamos responsabilidades y estas empiezan a limitar el tiempo que podemos pasar con el control en mano. Si bien antes teníamos la pelea cada día con nuestra mamá, que nos regañaba por jugar tanto, también teníamos la libertad que solo un niño tiene. Esas horas que pasábamos compartiendo y explorando los mundos de nuestros juegos favoritos con nuestros amigos son de lo que más extrañamos hoy.

Ahora que tenemos el dinero para comprar los juegos, la consola, los audífonos y el control de colección, encontrar un momento para jugar parece todo un reto, entre el trabajo, la universidad, la familia, los hijos ¿no podemos retroceder en el tiempo? Por el momento no, solo nos queda apreciar esos tiempos, y acomodar en el calendario una partida de vez en cuando.

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Un solo juego, diversión ilimitada

Cuando no teníamos acceso a la amplia oferta de géneros, sub-géneros y estilos de juegos de la que disfrutamos ahora, cada título que llegaba a nuestras manos era un tesoro para nosotros. Por no mencionar que estos no estaban al alcance de nuestra mano como ahora, que basta con dar dos toques y descargarlos. Antes esperábamos ansiosamente que llegara nuestro cumpleaños o navidad para poder recibir un nuevo juego.

Pero mientras que este llegaba a nosotros, no teníamos ningún problema con sacar el mayor provecho posible de los que ya teníamos. No importaba que ya nos supiéramos el mapa casi de memoria, cada vez lo disfrutábamos como la primera. Se podría decir que explorábamos cada parte del mundo que nos ofrecía ese juego, cosa que con todos los juegos que tenemos a nuestro alcance, pasa rara vez hoy en día. Quizás no nos haría mal recuperar un poco de esa emoción, y así disfrutar al máximo cada juego.

Una consola era un tesoro

Claro que ahora seguimos atesorando nuestra consola con todas nuestras fuerzas, pero nada comparado con la emoción de recibir la primera consola y tener – al fin- acceso a todos los títulos que tanto deseábamos jugar. Nos sentíamos tan felices con nuestra consola que no estábamos pensando en cuándo saldría la siguiente con mejoras y una tecnología más avanzada. No necesitábamos tener dos o tres, con una sentíamos que teníamos el mundo en las manos.

Pasaron años antes de que entendiéramos que tal vez ese PlayStation o incluso Nintendo 64, ya no eran los más prácticos a la hora de adaptarse a los cambios de la industria. Sin embargo, que gran sentimiento el de sentirnos completamente satisfechos con lo que teníamos. Esto es algo que ante el bombardeo de publicidad al que estamos expuestos constantemente, apreciamos más que nunca.

Volkers, es su turno de contarnos ¿Qué es lo que más extrañan ustedes? ¿Recuerdan su primera consola? ¿O ese juego que se repitieron 100 veces? Los leemos en nuestras redes sociales, tenemos Twitter, Facebook, Instagram y TikTok.

 

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